Sábado 25 de abril:
Era
una mañana cálida, tocaron a la puerta, no quería levantarme, sentí el sonido
de las llaves abriendo la puerta. Así que no te quieres despertar- me dijo la
enfermera- aquí tienes tus medicamentos. Me paso un vaso de agua.
Domingo 26 de abril:
Era
una mañana cálida, tocaron a la puerta, no quería levantarme, sentí el sonido
de las llaves abriendo la puerta, mire el reloj, me dije que las 6:30 a.m. era
muy temprano para despertar aun. No te quieres despertar- me dijo la enfermera-
aquí tienes tus medicamentos. - Me pasó un vaso de agua, escondí las pastillas
debajo de la lengua, y sorbí un poco de agua, salí de la habitación.
No logre volver a recuperar el sueño, así que
salí a dar una vuelta, las internas estaban muy calmadas el día de hoy, todos
el manicomio se veían muy amables. Me senté una banca del jardín, se podía
exhalar la calidez del día, de repente el muchacho de cara pálida volvió a
aparecer, me miraba fijamente detrás de la reja del manicomio, me sentí
invadida, ella volvía a salir, me empecé a sentir sin energías, caí en el
suelo, pero antes de desmayarme lo pude volver a ver en el teléfono apuñaleado,
atrás de él, logré distinguirme con un cuchillo en la mano y una sonrisa
macabra Ella lo hizo. Diario de Caroline watters, paciente diagnosticada con
doble personalidad.
By Caroline G.

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