lunes, 21 de marzo de 2016

Sábado 25 de abril:
 Era una mañana cálida, tocaron a la puerta, no quería levantarme, sentí el sonido de las llaves abriendo la puerta. Así que no te quieres despertar- me dijo la enfermera- aquí tienes tus medicamentos. Me paso un vaso de agua.
Domingo 26 de abril:
 Era una mañana cálida, tocaron a la puerta, no quería levantarme, sentí el sonido de las llaves abriendo la puerta, mire el reloj, me dije que las 6:30 a.m. era muy temprano para despertar aun. No te quieres despertar- me dijo la enfermera- aquí tienes tus medicamentos. - Me pasó un vaso de agua, escondí las pastillas debajo de la lengua, y sorbí un poco de agua, salí de la habitación.

 No logre volver a recuperar el sueño, así que salí a dar una vuelta, las internas estaban muy calmadas el día de hoy, todos el manicomio se veían muy amables. Me senté una banca del jardín, se podía exhalar la calidez del día, de repente el muchacho de cara pálida volvió a aparecer, me miraba fijamente detrás de la reja del manicomio, me sentí invadida, ella volvía a salir, me empecé a sentir sin energías, caí en el suelo, pero antes de desmayarme lo pude volver a ver en el teléfono apuñaleado, atrás de él, logré distinguirme con un cuchillo en la mano y una sonrisa macabra Ella lo hizo. Diario de Caroline watters, paciente diagnosticada con doble personalidad.
By Caroline G.

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